viernes, 21 de octubre de 2016

¿Puede el hombre buscar a Dios para ser salvo?



Considero que esta es una pregunta importante. ¿Puede el hombre aspirar a ser salvo? ¿Él decide convertirse o es Dios quién convierte? ¿De quién procede la fe? Bueno, en esta ocasión quiero presentar un ensayo sobre este tema en dos partes.



1) Revisión del estado espiritual del hombre según la Biblia


La Biblia enseña que el ser humano es incapaz de acercarse a Dios y, por consecuencia está destituido de Su Gloria. Delante de Dios todos, sin excepción, hemos pecado.


Rom 3:23 “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”.


Ahora consideremos los textos bíblicos que avalan que el ser humano está corrompido espiritualmente.


Gén 6:5 “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.


Sal 5:5 “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad”.


Jer 17:9 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”


Mat 15:18-19 “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”.


Rom 1:18-32 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”.


Rom 3:10-12 “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.


Rom 5:10 “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.


Rom 7:14 “Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado”.


1 Co 6:9 -10 “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”.


2Co 4:3-4 “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.


Gál 5:19-21 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.


Efe 1:2-3 “Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia; entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.


Col 1:21a “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente,
haciendo malas obras”.


1Jn 2:15-17 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.


Creo que este panorama fue suficiente para comprobar que del ser humano no tiene nada bueno ni perfecto. Recapitulemos la lista. Por tanto, si el hombre es:


· Enemigo de Dios
· Aún en su corazón es contaminado y engañosos
· Sus pensamientos son de continuo el mal
· Es amigo del mundo
· Guiado por los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida
· Muerto en sus delitos y pecados
· Injusto
· Carnal
· Vendido al pecado
· Se deleita en el pecado y se complace con los que lo practican
· Lleno de frutos de la carne
· Detiene con injusticia la verdad de Dios
· Ciego de entendimiento por la dureza de su corazón
· Sujeto a los deseos del príncipe de la potestad del aire (Satanás)
· No busca hacer el bien ni a Dios


¿Cómo será posible que busque de corazón al SEÑOR por su propia voluntad? ¡Es imposible!


2) El origen de la corrupción espiritual


Pero ¿Cómo pasó que el hombre llegó a tener a adquirir este estado espiritual? La Escritura responde:


Rom 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.


Rom 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”.


Sal 51:5 “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”.


Cuando Adán desobedeció a Dios juntamente con Eva al comer el fruto que no le era permitido comer, el pecado se infiltró en él. ¿Por qué pecamos? Porque por naturaleza somos pecadores. Nótese la diferencia: “Pecado” es una tendencia natural que en el ser humano tiene por cuestiones hereditarias, mientras que “pecados”, así en plural, son actos cometidos que reflejan dicha tendencia natural.


Ahora bien, ciertamente el hombre tiene alguna luz en cuanto a bondad, debido a que aún conserva algo de la imagen y semejanza de Dios, pero en un nivel corrupto:


Gén 1:26-27 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.


Stg 3:8 -9 “Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios”.


Tanto en la época del Génesis como en el periodo Neotestamentario, el hombre tiene la imagen y semejanza de Dios. Según la “TEOLOGÍA BÍBLICA Y SISTEMÁTICA”; Capítulo IV: EL Hombre; Myer Peralman; Editorial Vida, 1990; Págs. 35-36; esta imagen y semejanza de Dios en su estado original consiste en:


· Parentesco con Dios.- La vida que inspira al hombre era un resultado de la personalidad de Dios: Era capaz de conocer, amar y servir a Dios.
· Carácter moral.- El reconocimiento del bien y del mal pertenece al hombre dentro del cuadro de la Creación.
· Razón.- El hombre es capaz de razonar y reflexionar con respecto a las causas de las cosas.
· Capacidad para ser inmortal.- El Árbol de la vida plantado en el huerto indica que el hombre nunca hubiera muerto si no hubiera desobedecido a Dios.
· Dominio sobre la tierra.- El hombre estaba destinado al señorío, y puesto que nadie puede ejercer soberanía sin súbditos ni reino, Dios le dio gente tanto como imperio (Léase Génesis 1.28).
· La espiritualidad.- La humanidad existe para estar en comunión con Dios que es Espíritu (Juan 4:24). Esta comunión debería ser eterna, como Dios es eterno. Y es sólo en este nivel del espíritu que podemos tomar conciencia de Dios y estar en comunión con él.


Pero esta imagen y semejanza fue degrada. Por ejemplo, tomo un papel liso, y de repente lo arrugo con mis manos hasta hacer de ellas una forma redonda y bien prensada. Sigue siendo papel, pero está degradado de su estado original. Para recuperar su naturaleza, será necesario alisarlo de nuevo. Lo cual es imposible, pues no puede recuperarse de forma perfecta e impecable por medios naturales. Aunque es una ilustración pobre, de igual manera sucede con el hombre: Ni la filosofía, ni la caridad, ni la religión, ni la psicología, ni todas las ciencias del mundo podrán regenerar al hombre. Podrán reformar la carne y sus deseos (como dejar de fumar, el alcohol, las drogas), pero nada de ello limpiará sus conciencias de obras muertas, y nunca podrán hacer volver al hombre a su estado original de pureza que Adán poseía antes de la caída. Como consecuencia en el ser humano su espíritu está incomunicado con Dios, proclive a los deseos de la carne por medio de sus miembros corporales, y su alma está esclavizada entre pensamientos continuos al mal.


3) La responsabilidad del hombre por sus pecados


Hago la siguiente aclaración: ¿El hombre es responsable de sus actos? Ciertamente que sí. Por cuanto es natural en el hombre pecar, peca por sus propios impulsos. A esto añado, Artículo 9 “LA LIBRE VOLUNTAD Y OTRAS FACULTADES DEL HOMBRE”, de la Segunda Confesión Helvética; pág. 11:


“De aquí que con respecto al mal o al pecado, ni Dios ni el diablo obligan al hombre, sino que éste hace lo malo por propio impulso y en este sentido posee, ciertamente, una voluntad libérrima (ojo, en el posicionamiento de su propia condición pecaminosa). Aunque observemos de vez en cuando que Dios impide las obras y los planes peores de los hombres, de modo que no lleguen a realizarse (¿Alguien pensó en Hitler que no llegó a la dominación mundial?). Dios no priva al hombre de su voluntad hacia el mal, sino que se adelanta con Su divino poder a lo planeado por la “libre voluntad” (entre comillas del texto original muy bien colocadas). Por ejemplo: Los hermanos de José se propusieron matarlo, pero no lo consiguieron porque los designios de Dios eran muy otros” (Paréntesis añadidos).


Aunque este artículo habla sobre una “libre voluntad”, desde el posicionamiento humano ésta libre voluntad está gobernada por su propia constitución pecaminosa, como bien expone dicho artículo al escribírsele originalmente entre comillas. Ahora comprobemos esto con las Escrituras.


Stg 1:13-15 “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”.


Como hemos visto, Dios no tienta. Satanás sí. De hecho, Satanás, siendo el príncipe de este mundo, se vale de tres estrategias, de muchas, para tentar al hombre:


1Jn 2:16 “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”.


Repasemos las tres formas de tentación:


· Los deseos de la carne
· Los deseos de los ojos
· La vanagloria de la vida


Sin embargo, quién cae en tentación es responsabilidad de él. Uno de los problemas del hombre, es su propia concupiscencia. La palabra “Concupiscencia” en griego es “Epithumia” y se traduce como “Codicia” o “Deseo desordenado”. La codicia es un mal del hombre tan antiguo como el principio del mundo (Génesis 3.6). Por ello, el ser humano es responsable de responder a la tentación y cometer pecado.




Dicha responsabilidad del hombre está acuciada por su propia conciencia.


4) La implicación de la conciencia del hombre


En la Epístola de Romanos, el apóstol nos muestra que tenemos la Ley de Dios escrita en nuestros corazones, aparte de la Ley mosaica para los judíos.


Rom 2:14-16 “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”.


Esta conciencia tiene dos funciones:


a) El conocimiento interior de un ser supremo


Desde las civilizaciones más antiguas, el hombre sabe que existe un Dios, porque su conciencia lo testifica. Pero este conocimiento, tampoco logró perfeccionarlo ni ubicarlo.


“¿CÓMO PUEDO SABER QUE HAY UN DIOS?”, Evidencias de la existencia de Dios, Serie TIEMPO DE BUSCAR, de Ministerios RBC Latino, pág. 12; comenta:


“Una actividad humana que parece verificar este concepto del conocimiento universal de Dios es la preocupación con la religión. En toda cultura y en todo lugar, la gente adora. Aunque muchas veces no saben lo que adoran, hay una buena razón poe la cual aunque sea tratan de hacerlo. Dentro de cada persona existe el sentimiento de que hay una especie de ser superior que está por encima de él”.


Un ejemplo de ello, es cuando Pablo visita Atenas, y nota la ciudad llena de ídolos:


Hch 17:22-23 “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio”.


Esta verdad comprueba la tendencia natural del hombre a adorar, a través de toda la Historia humana, aunque de formas equivocadas.


b) El conocimiento interior sobre el bien y el mal


La otra función de la conciencia es el conocimiento del bien y del mal. Lo que conocemos como la Ley moral escrita en nuestros corazones. Ejemplos:


· Es malo maldecir y aborrecer a los padres, porque quiebra los lazos familiares.
· Es malo robar, porque es medio de criminalidad contra la sociedad.
· Es malo cometer adulterio, porque destruye el compromiso matrimonial.
· Es malo asesinar o realizar abortos masivos, porque es un atentado contra la vida humana.
· Es malo mentir, aunque sea una “mentira blanca”. La mentira siempre induce al engaño.
· Es malo el incesto porque es depravación sexual y corrompe tanto a la víctima como al victimario.
· Todas las organizaciones no gubernamentales se rigen bajo principios morales y en defensa de los derechos humanos.
· Es bueno practicar caridad a los pobres y necesitados.
· Es bueno ser un hijo responsable y dedicado en sus estudios.


El ser humano en general es acusado por su propia conciencia, a base de los razonamientos ya presentados como ejemplos. La conciencia dice: “Eso no está bien” o “Eso está mal”, pero ¿alguien le hace caso? Cuando cometemos pecado, en algunos son turbados a causa de la conciencia, como en el caso de David, cuando mató a Urías heteo luego de asesinarlo y quedarse con su esposa (2 Samuel 11; Salmo 32 y 51). En otros la conciencia está cauterizada, es decir, son insensibles a ella (1 Timoteo 4.2). Puede hacer buenas obras, practicar el altruismo, construir beneficencias, no será suficiente delante de Dios, por cuanto no ha de perseverar en ellas perfectamente.


5) Tres razones por las cuales el hombre altruista, religioso o reformado exteriormente en su carne no puede heredar el Reino de Dios


Pero por lo menos, hay tres razones por las cuales el ser humano no puede acercarse a Dios y entrar en Su reino.


Primera razón: Para alcanzar la eternidad hay exigencias a causa de la perfectísima Santidad del SEÑOR. Y el hombre no busca la santidad.


Heb 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”.


Segunda razón: Por mucho que haga buenas obras, no puede ser justificado.


Rom 3:20 “Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.


Isa 64:6 “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento”.


Tercera razón: El ser humano no toma en cuenta a Dios ni camina con Él.


Rom 1:20-23 “Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles”.


Rom 3:11 “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios”.


Cuarta razón, pero la principal: No quiere creer en Jesucristo y en Su obra salvífica.



Jua 3:18-20 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”.


Entendamos bien esto: El ser humano, desde su posicionamiento, tiende a tenerse a sí mismo como medida de calificación y comparación sobre quién es bueno y quién es malo. Unos hacen más buenas obras que los demás, y otros no tienen reparo en evidenciar su perversidad. Pero delante de Dios todos, desde Su posicionamiento, y sin excepción, somos malos y pecadores.


6) El único medio de salvación y acceso a Dios


La Biblia no miente: No hay un solo ser humano, que busque a Dios, sea justificado por sus obras, sea santo hasta la perfección. Todo esto en un mismo paquete. No existe tal persona. Quien dice que todas las religiones llevan a Dios lo está llevando a creer en un axioma muy peligroso que puede costarle su alma en la eternidad para condenación. Sólo hay un camino para salvación y ése es Jesucristo:


Jua 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.


Hch 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.


¡¡¡NO EXISTE OTRO MEDIO DE SALVACIÓN Y DE ACCESO AL PADRE!!!



No lo hay. O es Jesucristo o es Jesucristo.


En conclusión a este punto: Ciertamente tiene voluntad el hombre para hacer cosas por sí mismo, pero no es una voluntad que pueda decirse “Libre albedrío”. El hombre está orientado y gobernado bajo su constitución de pecador.


CONCLUSIÓN


Esto fue un breve y básico ensayo sobre un tema complejo. Pero espero que esto los pueda incentivar a escudriñar más a fondo las Escrituras y otros buenos estudios respecto al tema. En resumen:


· El ser humano no puede aspirar con todas sus fuerzas a ser salvo.
· El hombre está corrupto espiritualmente.
· Es responsable de sus propios pecados.
· Posee una conciencia que lo acusa.
· El único medio de salvación es por la Gracia del SEÑOR Jesucristo.


En la siguiente entrega de este ensayo, comprobaremos con las Escrituras, cómo Dios interviene sobrenaturalmente en la conversión del hombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario